Feminidad
Febrero 8, 2009
Conozco gente que en alguna ocasión me ha comentado que le hubiera gustado ser del otro sexo. O gente que incluso siendo feto en principio era X y luego la madre naturaleza hizo que naciera Y. Qué cosas. Pues bien, hace unos días salí por la noche con unos amigos, y me di cuenta de algo: soy una chica por tener ovarios y una talla 90, no por otra cosa. ¿Feminidad? ¿Qué es eso? ¿Un juego de cartas?
Me sentí mal.
Normalmente a las chicas nos gusta salir a comprar trapitos, marujear a costa del prójimo, comprarnos los últimos tacones, sabemos maquillarnos, etc. Y aunque esto no se cumpla todos los días del año, aquellos días que necesitamos alguna de estas cualidades tenemos la certeza de que no nos fallarán. (Ejemplo: sé andar en tacones, en mi vida diaria no los uso, pero cuando hace falta ando en ellos sin problemas).
Sé que esto no es más que sarta de tópicos, y aparte de saberlo por sentido común, lo sé por la carencia que sufro de ellos.
Como decía, salí de fiesta hace unos días. Y cuál fue mi sorpresa al comprobar que incluso mi prima pequeña de 7 años que idolatra a Hannah Montana sabe arreglarse más, mejor y más rápido que yo. Fui incapaz de elegir un buen “conjunto” (eso de tener vacío mi armario fiestero no ayuda mucho), de escoger los colores adecuados, de tener la habilidad de pintarme bien y no parecer marujita díaz, y, sobre todo, de no ser capaz de andar sobre unos tacones que no sobrepasan los 2mm. Eso sí que fue un chute de autoestima. Seh.
Ya por la noche me daba coraje darme cuenta yo misma de que se me veía incómoda embutida en unos pantalones más apretados de lo habitual, de notarse que me picaban los ojos y tenía que joderme para no restregar la pintura, de ver que me balanceaba constantemente y a la mínima me apoyaba en una pared para evitar caer al precipicicio que venía siendo el suelo. Mi orgullo se vio afectado. Sobre todo cuando me fijaba en que mi patosidad no pasaba desapercibida. El detalle, que nadie conocía, es que tenía unas converse en el bolso (mejor prevenir que curar, oigan) y que me las puse cuando dije que iba a ir al baño a “retocar el maquillaje”. Pero eh, nadie se dió cuenta del cambiazo. O eso creo.
Cuando volví a casa vi el intento de mujer que había sido esa noche. Prueba failed, me dije. ¿Por qué no dejarán entrar en los pubs a chicas con vaqueros 2tallas más grandes, con tenis, sudaderas, pelo sin laca, y ojos desnudos?
Si salir no me gustara, tampoco necesitaría escribir este post. Pero no hay cosa que me guste más que ir con amigos, encontrarte gente en la calle, jugar al billar hasta quedarme en números rojos, al póker apostando vasos de chupitos (?), tomar algo en cualquier garito, bailar, correr detrás de un taxi, controlar la borrachera de unos y otros, pillar cacho si se puede.. Me pierde.
Y me jode saber que si no vas en plan Barbie, tus opciones de entrar en segu qué sitios son escasas.
Si al menos me arreglara en condiciones, aunque fuera con dificultades…
Qué fácil es la vida de tío, joder. Así cualquiera.
Entry Filed under: Blog, desvarios varios. .
1 Comment Add your own
Leave a Comment
Some HTML allowed:
<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <pre> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>
Trackback this post | Subscribe to the comments via RSS Feed
1.
Harad | Febrero 8, 2009 at 10:49 pm
Lo bueno de las tías poco femeninas es que al menos destacan. Y si al natural no te dejan entrar en sitios, lo tienes fácil: te vistes y tal, te dejan entrar y una vez dentro te desfeminizas =D